Aquí traigo otro artículo que me pasó Jose María Huertas. Este trata sobre Santo Marcos Criado y es también de Sáez de Medina. Es un pequeño texto sobre su vida y muerte. Más adelante, cuando tenga más tiempo, subiré un libro que editó nuestra parroquia sobre este santo. Por el momento nos debemos de conformar con esto.
El Santo Fray Marcos Criado, apóstol de los moriscos.
Juan SÁEZ MEDINA
En el intento evangelizador de los moriscos de la diócesis de Guadix, hay que incluir el nombre de fray Marcos Criado. Aunque los cronistas de la guerra de Granada, Hurtado de Mendoza, Mármol y Pérez de Hita, lo desconocen, la bibliografía sobre la misión y martirio de este trinitario es muy abundante, y bastante cercana al final de su vida. En 1593 fray Juan Chirino, trinitario también, y contemporáneo suyo le menciona en un libro titulado: "Sumario de las persecuciones de la Iglesia"(1). Y, otro contemporáneo de la orden trinitaria, fray Diego de Ávila, catedrático de Sagrada Escritura en la Universidad de Baeza, escribió un manuscrito titulado: "Compendio histórico de nuestro mártir"(2). Entre finales del siglo XVI y primera mitad del XVII, unos treinta autores, entre propios y extraños a la orden de la Santísima Trinidad escribieron sobre el mártir de La Peza, lo que da una idea de la fama de santidad que alcanzó este misionero trinitario después de su muerte, el primero y único de lo mártires de la guerra de Granada que la Iglesia ha elevado a los altares. Frente a tan numerosas informaciones, contrasta el silencio de Pedro Suárez en su "Historia del Obispado de Guadix y Baza", allá por el año 1696. Probablemente, Suárez, se sirvió de la "Historia Eclesiástica de Granada", de Bermúdez de Pedraza, antes de la corrección que hiciera este autor de su obra, en la que ya sí figura el mártir trinitario.
Marcos Criado era natural de Andújar, en Jaén, donde nació el 25 de Abril de 1522. En el convento de la Santísima Trinidad de esta ciudad tomó el hábito y profesó, destacando como uno de los grandes predicadores de su orden. Ministerio que ejerció en Andújar, Jaén y Úbeda. Estando en el convento de esta última ciudad, el obispo de Guadix, Don Melchor Álvarez de Vozmediano, pidió a la orden trinitaria que enviase a su diócesis algunos religiosos que se dedicasen a la predicación entre los moriscos. Uno de aquellos religiosos enviados, por su capacidad para la predicación, y por su santidad de vida, fue fray Marcos Criado.
Sobre el estado pastoral de la diócesis de Guadix y Baza en los años anteriores al levantamiento morisco, se ha escrito ya(3), a partir de una fuente singular como es el Sínodo de Don Martín de Ayala, de 1554. Poblada mayoritariamente por musulmanes, los resultados de la evangelización en esta diócesis fueron prácticamente nulos. A esta pobreza de resultados contribuyó seguramente el empeño de los vencedores por erradicar la cultura morisca, empeño que nada tenía que ver con una acción propiamente evangelizadora, aunque frecuentemente aparece confundido con ella. Hay que contar además, entre otros, con el factor del clero diocesano. Sin caer en descalificaciones fáciles e injustas, de orden moral, su incapacidad para entrar en diálogo con una cultura, y sobre todo, con una lengua extraña, debió ser frecuentemente un obstáculo insalvable. Por otra parte, la incompetencia para la predicación era una limitación bastante habitual en los clérigos de la diócesis, razón por la cual, el Sínodo de 1554, imbuido de las doctrinas del Concilio de Trento, les instará a que "declaren el sancto evangelio", pero, no en todos los casos, porque eran frecuentes los clérigos ignorantes que "siembran doctrinas de tinieblas, predicando errores y supersticiones"(4).
La precaria formación del clero pudo ser la causa decisiva en la venida a Guadix de los misioneros trinitarios. Llegado a la capital de la diócesis, fray Marcos se puso a la disposición del obispo que le envía a la parroquia de La Peza. Las dificultades que presentaba este lugar para su evangelización eran importantes. A su aislamiento, favorecido por un terreno escabroso de difícil acceso, se sumaba el hecho de que una gran parte de la población era musulmana. Contrariamente a la afirmación del Padre Ventura del Prado(5), al tiempo de su rebelión, los vecinos moros de La Peza eran doscientas familias, en tanto que los vecinos cristianos eran sólo cincuenta familias(6). En un ambiente de crispación y rechazo a las prohibiciones que se hicieron a la comunidad morisca a principios de 1567, sobre el uso de los baños, la lengua y el vestido arábigo, fray Marcos comenzó su arduo ministerio centrándose en la predicación a los nuevos convertidos. Del contenido de su predicación, el Padre Ventura del Prado, en el libro citado antes, ofrece algunos detalles por los que se advierte que uno de los roces más frecuentes con los moriscos fue en lo tocante al dogma de la Trinidad. Llamado en cierta ocasión a una de las casas del arrabal del pueblo, donde vivían moriscos, entró en ella fray Marcos, cuando unos monfíes que le acechaban cerraron la puerta, le metieron en una habitación interior y le dijeron: "—di el presino—". Cuando fray Marcos comenzó a persignarse, le abofetearon.
Cardaillac ha estudiado los temas polémicos del enfrentamiento doctrinal entre moriscos y cristianos(7), y entre otros, la controversia sobre el dogma de la trinidad, que resulta ser uno de los temas tradicionales de la polémica musulmana. Para los cristianos Dios revela en la Biblia la intimidad trinitaria de su naturaleza, en tanto que, para los musulmanes, Dios permanece insondable, incluso a través de su palabra revelada en el Corán. El dogma de la trinidad es para estos un ataque a la unicidad de Dios, fundamento de la religión islámica. Pero, las fricciones, no se daban sólo a nivel de ideas o de doctrinas, sucedían más habitualmente en la vida diaria y en las prácticas religiosas. Bautizados sin estar evangelizados, los moriscos rehuían la predicación o se ausentaban de las celebraciones, y si estaban en ellas era a la fuerza, sin compostura ni devoción, escondidos detrás de los pilares de la Iglesia para no ver el altar. Se explica que todo el odio acumulado contra la religión cristiana estallase en una orgía de sangre y destrucción al tiempo de su levantamiento(8).
Aben Humeya descendió de las Alpujarras hacia el lugar de La Peza el 23 de Junio de 1569, acompañado de cinco mil hombres. Persuadió a los vecinos para que se alzasen, y se los llevó consigo, unos voluntariamente, otros a la fuerza, porque no querían rebelarse(9). En estos sucesos tuvo lugar la captura de los hijos de Don Cristóbal de Arce, alcaide de la fortaleza. A éstos, después de intentar canjearlos a su mismo padre por el castillo, se los llevaron a las alpujarras. Cristóbal, el mayor de los hijos fue crucificado en la plaza pública de Ugíjar(10). A su entrada en La Peza los moriscos incendiaron la Iglesia parroquial, quedando solamente escombros, pues en 1571 estaba empezada a hacer otra nueva. No fue obstáculo para que fray Marcos continuase pastoreando al corto número de cristianos que quedaban en la población durante tres meses todavía. Hasta que en las postrimerías del mes de Septiembre los moriscos le echaron mano arrojándole en la plaza pública a merced de mujeres y niños que le maltrataron. Después, en un lugar próximo a la población que se conoce todavía como fuente de Belchite, le ataron a una encina por debajo de los brazos y por la cintura de manera que no tocase con los pies el suelo. Sin hueso sano por las pedradas, desangrado, esperaban que muriese de sed y de hambre. Tres días estuvo vivo, suspendido de la encina, el mártir trinitario. Durante este tiempo continuó predicando a los moriscos que salían a ver el espectáculo, y así hasta el tercer día:
“Amaneció el tercer día de suplicio de nuestro mártir, y volvió al ejercicio del anterior, dando gracias al Señor, entonando los salmos de David más adecuados para ello, con una serenidad y un gozo, que solo podían venirle de lo alto... y no sólo le oyeron cantar sino también dirigirles la palabra, y saludarles con una paz y afecto capaz de conmover a otros corazones...”(11)
Entonces, viendo que no había muerto, uno de los moriscos le abrió el pecho y le sacó el corazón. A partir de aquí comienza a suceder lo inaudito que traspasa las fronteras de lo racional. Serán los moriscos, testigos del martirio quienes publicarán más tarde el suceso. Del corazón arrancado ya del cuerpo se desprendió una luz tan brillante que ofuscaba a todos los presentes. Después, todos observaron que el corazón tenía ciertos caracteres impresos que correspondían a las iniciales del nombre de Jesús. Estas afirmaciones, como otras de carácter milagroso, se encuentran recogidas en el volumen editado en Roma(12) para el proceso de confirmación del culto inmemorial del siervo de Dios. Pues, parece que muy pronto se empezó a tributar a "Santo Marcos", (nominación que se le dió en La Peza desde entonces), un culto popular y espontáneo que alcanzó a toda la comarca. En buena medida la expansión de este culto tuvo que ver con el carácter milagroso del corazón, que guardaba un morisco, y que curaba aplicándose a los enfermos.
No existe conformidad entre los historiadores sobre el día en que tuvo lugar este suceso, pero la opinión más común, confirmada con el rótulo que tenía el cuadro que se veneraba en la parroquia de La Peza, parece que "Santo Marcos", recibió la corona del martirio el día 24 de Septiembre de 1560 a los 47 años de edad. El examen de este cuadro que se encontraba en el presbiterio de la Iglesia de La Peza fue muy importante para determinar ante la Santa Sede la antigüedad del culto, pues en la pintura se representaba un fraile con el hábito primitivo de la orden trinitaria. En 1897, el obispo de Guadix, comisionó al pintor Don Manuel Gómez Moreno, profesor de la escuela de Bellas Artes de Granada, y a Don Aureliano del Castillo, pintor también, para que estudiasen dicho cuadro. El informe técnico de Gómez Moreno era el siguiente:
"Los caracteres que se distinguen en esta pintura manifiestan clara y evidentemente que se hizo en los últimos años del siglo XVI o principio del siguiente y debió ejecutarlo alguno de los muchos pintores de escasa valía que en aquella época había en esta comarca, y jamás firmaban sus obras".
Por este informe se precisaba la antigüedad del culto, a finales del siglo XVI o principios del XVII, cuando menos. Aureliano del Castillo, por su parte describía la figura del fraile trinitario en los siguientes términos:
"...está de pie y la cabeza un poco inclinada hacia la mano derecha en que tiene un corazón con la cifra de Jesús, en la mano izquierda tiene un libro colocado en posición horizontal, y sobre él hay pintadas unas piedras de entre las que sale y pende una cuerda en forma de dogal: Sobre la cabeza de la figura aparece un ángel que destacándose sobre un rompimiento de nubes lleva una corona de flores: En el sitio el corazón lleva clavado un puñal..."(13).
Lo más interesante del cuadro estaba en la inscripción que figuraba a los pies del santo, y que testificaba el martirio cruel y milagroso, la predicación apostólica, la santa vida y muerte portentosa del misionero trinitario, así como la fecha de su tránsito a la casa del Padre. Dicha inscripción decía de esta manera:
"El santo fray Marcos Criado, que por su predicación y santa vida fue llamado apóstol de la Alpujarra, en la rebelión de los moriscos fue preso, y cerca de esta villa de La Peza colgado de un árbol y apedreado: estuvo tres días vivo cantando alabanzas a Dios. Viendo los tiranos que no moría le sacaron el corazón, en el cual estaba grabado el dulce nombre de Jesús. Dió su espíritu al criador en venticuatro de Septiembre, año de mil quinientos sesenta y nueve".
No fue esta la única imagen que existió en España, con el rótulo de santo o de beato, existieron en Andújar, Granada, Jaén, Ronda, Badajoz y Valladolid. Imágenes a las que se daba culto, pues estaban situadas sobre altares. Además, en lugares sagrados y públicos, existieron otras imágenes en Úbeda, Madrid, Baeza, Coín, Sevilla, Murcia, Córdoba, Teruel y Valencia, así como en otros lugares de Portugal e Italia. Hay que decir en honor a la verdad, que si el culto nació del pueblo de La Peza, la expansión de éste se debió a la orden trinitaria que desde el primer momento, promovió ante la Sagrada Congregación de Ritos en Roma la canonización de su mártir. Pero este logro se alcanzaría muchísimos años después, en 1899, cuando el Papa León XIII reconociera oficialmente el culto inmemorial del santo trinitario, al que por vía de excepción se le denominaría en lo sucesivo Beato.
Notas:
1.- Sumario de las persecuciones de la Iglesia. Fray Juan Chirino. Granada, 1593.
2.- Compendio histórico de nuestro mártir. Fray Diego de Ávila. Manuscrito citado por el P. Ventura del Prado, en su obra: Vida, martirio y culto del Ilustre mártir fray Marcos Criado". Madrid, 1738.
3.- Los moriscos del Reino de Granada según el Sínodo de Guadix de 1554. Gallego Burín, A. y Gamir y Sandoval. Universidad de Granada, 1968.
4.- Sínodo de la Diócesis de Guadix y Baza de 1554. Título Primero. Constitución I y II. Alcalá de Henares 1556.
5.- Vida, martirio y culto del ilustre mártir fray Marcos Criado. Fray Antonio Ventura del Prado. 1738. Reimpresa por el doctor Fernández y Fernández. Granada 1876.
6.- Apeo de la Villa de La Peza. 1571. Real Chancillería de Granada.
7.- Moriscos y cristianos. Un enfrentamiento polémico (1492-1640). Cardaillac L. Madrid, 1979.
8.- Mártires de la Alpujarra en la Rebelión de los moriscos, 1568. Hitos, F. S.J. Madrid, 1935.
9.- BERMÚDEZ DE PEDRAZA refiere el levantamiento del lugar de La Peza. Historia Eclesiástica de Granada, 1638. No todos los moriscos estuvieron de acuerdo en rebelarse: "Siempre fue, (La Peza) comunidad de diferente sentir; nunca se ajustan todos al voto de uno por justo que sea".
10.- Informaciones originales de los mártires de las alpujarras". Biblioteca de la Santa Patriarcal Iglesia de Sevilla.
11 y 12.- Proceso para la confirmación del culto inmemorial tributado al siervo de Dios Marcos Criado. Roma, 1868.
13.- Informe manuscrito sobre el examen de una pintura en ala Parroquia de La Peza. Archivo Histórico del Obispado. Guadix, 1897.